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Este mes en la Revista : FROZEN 2
FROZEN 2

Suéltalo, suéltalo

Por qué tenemos ganas de ver Frozen 2

  1. El espíritu del castillo La historia de Frozen. El reino de hielo, el más lucrativo de los clásicos Disney —actualmente ocupa la novena posición en el listado de películas más taquilleras de la historia del cine—, comenzó mucho antes de que la princesa Elsa se convirtiese en referente de toda una generación de niñas y niños. Para ser exactos, la idea de adaptar La reina de las nieves, el cuento escrito por Hans Christian Andersen en 1844, se remonta a los años cuarenta del pasado siglo, momento en el que Walt Disney y su buen amigo Samuel Goldwyn se sientan a la mesa con un objetivo común: llevar a la gran pantalla la vida y obra del escritor danés. El padre de Mickey Mouse ya había elegido un relato de Andersen (El patito feo, 1939) como colofón final de las Silly Symphony —logrando además un Óscar por ello—, mientras que el productor polaco llevaba años intentando sacar provecho comercial del imaginario del autor de El soldadito de plomo. Pese al gusto compartido, de la reunión no saldría nada en concreto y el proyecto quedaría más congelado que el reino de Arendelle. Pasarían más de diez años antes de que Goldwyn produjera finalmente El fabuloso Andersen (Charles Vidor, 1952) —que obtuvo seis nominaciones de la Academia estadounidense—. Por su parte, la muerte de Disney en 1966 le impediría ser testigo del rotundo éxito de La sirenita (John Musker y Ron Clements, 1989). Este mes llega a la cartelera Frozen 2 y seguro que al viejo Walt le haría feliz saber que, pese al tiempo transcurrido, el espíritu de Andersen sigue visitando de vez en cuando el Castillo de la Ilusión.

 

  1. Descongelando el reino Los encargados de ampliar las fronteras de Arendelle en Frozen 2 y de embarcar a la reina Elsa en un épico viaje para descubrir el origen de su enorme poder, serán Chris Buck (Tarzán, Locos por el surf) y Jennifer Lee, que repiten como equipo creativo tras la primera entrega. En el caso de la guionista de Un pliegue en el tiempo (Ava DuVernay, 2018), el estreno de Frozen 2 casi viene a coincidir con su nombramiento como jefa creativa de Disney-Pixar en sustitución de John Lasseter. Con este movimiento, el leviatán cinematográfico no solo ha reafirmado el estatus de Lee como realizadora más influyente del estudio —tras la salida en 2012 de la oscarizada Brenda Chapman (El príncipe de Egipto, Brave)—, sino que ha abierto un nuevo horizonte de posibilidades para una compañía que, pese a sus altibajos, aún aspira a seguir liderando el futuro cine de animación. Preguntada sobre el fenómeno Frozen, la propia Lee declaraba recientemente: «Sabemos lo que hemos conseguido pero, al mismo tiempo, estoy convencida de que estas películas ya pertenecen al mundo. Ahora le toca hablar al público .. En este sentido, si hemos de remitirnos a la acogida recibida hasta el momento, es fácil adivinar que los espectadores no solo volverán a hablar de Elsa y Anna, también cantarán (y mucho) con ellas. ANTONIO ULLÉN