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Este mes en la Revista : MUJERCITAS
MUJERCITAS

Girlhood

En su segunda película como directora, Greta Gerwig se lanza a la difícil y arriesgada tarea de adaptar el clásico de Louisa May Alcott y consigue algo inesperado: transformar una historia de sobra conocida y llevada a la pantalla en diferentes épocas en algo diferente, fresco y contemporáneo. Muchos de los aspectos que adquieren un mayor protagonismo ya estaban presentes en el texto original, pero aquí parecen transformarse gracias a la perspectiva de una directora a la que le interesa poner de manifiesto la indefensión de la mujer en una época en la que era imposible alcanzar la independencia económica sin el apoyo de un hombre. Así, el personaje de Jo (interpretado por Saoirse Ronan) vuelve a reclamar su trono de icono feminista desde la mirada del nuevo milenio sin apelar a un discurso aleccionador ni simplista. No solo ella, también los demás personajes escapan de los estereotipos conocidos alcanzando matices inéditos que los enriquecen profundamente. Sin embargo, uno de los mayores logros de la película reside en su estructura, en cómo se deconstruye el relato para establecer un diálogo activo entre el pasado y el presente, de forma que ambos tiempos encajan de una manera armónica. Greta Gerwig demuestra una madurez insólita como narradora. La fluidez y agilidad con la que transcurre la película resulta en ocasiones apabullante y avasalladora. Todos los segmentos se encuentran engarzados a través de una elegancia virtuosa en el trazo, obrando un pequeño milagro: que nos acerquemos a la historia como si fuera la primera vez que la vemos. Por último, la directora introduce un aspecto inédito que confirma que estamos asistiendo a una intensa revisión de la obra original: la reflexión en torno a la creación. Y es que, al fin y al cabo, lo que estamos viendo forma parte de los recuerdos que Jo plasma en una novela que se titula Mujercitas. BEATRIZ MARTÍNEZ